Rezension über:

Corisande Fenwick: Early Islamic North Africa. A New Perspective (= Debates in Archaeology), London: Bloomsbury 2020, 202 S., ISBN 978-1-350-07518-4, GBP 65,00
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Rezension von:
José María Moreno Narganes
Universidad de Alicante
Redaktionelle Betreuung:
Javier Albarrán Iruela
Empfohlene Zitierweise:
José María Moreno Narganes: Rezension von: Corisande Fenwick: Early Islamic North Africa. A New Perspective, London: Bloomsbury 2020, in: sehepunkte 22 (2022), Nr. 1 [15.01.2022], URL: http://www.sehepunkte.de
/2022/01/36150.html


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Corisande Fenwick: Early Islamic North Africa

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Este libro nace con la vocación de reivindicar el lugar que ocupa el norte de África como campo de estudio tras la conquista del califato de Damasco. Trata de reclamar la importancia y particularismo de este territorio en cuanto pueda contribuir al conocimiento de la entelequia historiada del "Islamic World". A nivel formal estamos frente a una publicación generalista, de 227 páginas con una narrativa asequible y donde se huye de debates de carácter sistémico o epistemológico. Los temas de análisis se dividen en una introducción, seguida de las categorías entiendas como evidentes, "Foundations", "From Conquest to muslim Rule", "Cities", "The Countryside", "Economic Life", "Social Life" y un epílogo reflexivo.

Esta obra intenta sintetizar las investigaciones y ambiciona dar sentido en un mismo relato a un espacio geográfico difícilmente inteligible, abarcando de Salé a Barqa, un horizonte de 3000 km del actual Marruecos atlántico al desierto egipcio. Esta regionalización parte de una categoría conceptual de los autores árabes medievales que denominaron este espacio como "Magreb". En la introducción se sitúan los ejes, como será sobre todo la ausencia de un polo "importante" de historia islámica en el norte de África frente a otros de Sirio-Palestina-Irak y al-Andalus, donde los estudios intermedios no dejan de ser testimoniales.

La esencia se basa en la contribución de la arqueología al conocimiento general histórico y la materialización de una nueva realidad específica tras la conquista. En este sentido, en el apartado de la "Foundations", frente a la falta de referencias por autores árabes, reivindica la "arqueología" como el relator del que debe servirse la "historia" para este periodo y como la herramienta para dar nuevas perspectivas a las presuntas ausencias de los textos. De la misma forma, en otros capítulos presenta los problemas esenciales que siguen ocupando a la arqueología, como son su foco en el monumentalismo o "artes decorativas" (cerámica vidriada, metal, textil, etc.), una arqueología de palacios y mezquitas, las profundas diferencias regionales, y la propia problemática arqueológica de datar contextos transicionales en los siglos VIII-IX d.C. Aporta los estudios de numismática con la estandarización de pesos para la comprensión del estado, el mercado y la economía. Los estudios de ADN sobre maqbaras para entender los movimientos poblaciones en la conquista o profundizar en las características de las primeras ciudades como su militarización, una aportación personal de la autora.

En "Countryside" introduce la importancia de la cuestión "ecológica" (cambio climático) para entender a las sociedades históricas reivindicando la arqueobotánica (expansión de especies), la zooarqueología (cambios en la cabaña ganadera), arqueología hidráulica etc. Critica la "ausencia" de estudios sobre el mundo rural, debido a la falta de interés, sumado a los problemas por los estudios territoriales de prospecciones con dataciones imprecisas. En "Economy", se parte de refutar las teorías de crisis de Pirenne y la existencia de un comercio desarrollado a partir del siglo VIII con el estudio de las producciones cerámicas, o la expansión de cerámicas vidriadas como reflejo de las nuevas prácticas o dietas. Ya en el s. VIII-IX se percibe la existencia de regionalizaciones en la producción de cerámica, de metales de Kairaouan, textiles, etc. Por ejemplo, a partir del caso de al-Basra y los estudios petrográficos sobre cerámica, aporta un posible caso de organización de producción y consumo con redes que parten de la ciudad y se interconectan con mercados temporales. Igual con la cerámica de "Raqqada" a nivel de los grandes centros urbanos y las redes de comercio. El caso de Volubilis marca la diferencia desconectada de los centros de comercio en el s. V-VI y como a partir del VIII aparecen nuevas acuñaciones y un desarrollo más regional en relación con el mediterráneo y el Sahara. Así, marca la necesidad de entender las redes de comercio con estas ciudades en su eje norte-sur (Sijilmasa).

En sociedad, introduce el debate entre islamización - arabización y la islamización como concepto cultural y no religioso, y la arqueología de los espacios religiosos a partir del s. IX relacionándolo con la aparición o fin de determinados cultos. Cambios en los espacios domésticos, la extensión de la casa "árabe" con formas propias de organización, el zaguán, etc. O la cuestión de la dieta, marcada por lo socioeconómico y lo religioso. Cierra su obra con un epílogo reflexivo con sus máximas: el olvido de esta zona por la investigación, reivindicando del Magreb como zona no periférica ni subdesarrollada, la inexistencia de ruptura con las etapas previas ni de los sistemas de poblamientos con un cambio paulatino bajo un nuevo eje. Y, sobre todo, su alegato en cuanto al "imperialismo" musulmán omeya y el peso del militarismo como generador de cambios donde se insertaría ese elemento exógeno frente a lo propio.

Esta obra nos hace reflexionar sobre numerosas cuestiones. Aunque podemos considerar un punto fuerte cómo la autora asume la narrativa decolonial de forma transversal en todos los capítulos y su influencia, el alegato pierde parte de su sentido en la parte explicativa cuando seguimos aceptando algún tipo de realidad común en el "Islamic World" que permita entenderlo exclusivamente desde un esencialismo islámico. El propio trabajo demuestra de manera específica cómo cada zona responde a cuestiones propias, desde su tradición histórica (influencia bizantina), cuestiones climáticas o de recursos naturales, etc. Un libro que revela la falencia citada por la autora, pues tenemos un devenir histórico sustentado en una serie de yacimientos que han sido trabajados de manera muy asimétrica, con grandes territorios ausentes entre Djerba (Túnez) o Volubilis (Marruecos). Al final, estamos ante una serie de "islas" o polos de investigación que dificultan los puntos comunes cuando intentan englobarse en teorías explicativas concretas al ser casos aislados o muy regionales.

El uso de categorías esenciales y su problemática lo encontramos también en el campo de interés de la autora, como son los centros políticos y administrativos a inicios del mundo islámico. No hay nuevas reflexiones en este debate donde la conquista no supone ningún tipo de colapso o focalizando el estudio en el papel desempeñado desde el inicio por el urbanismo "estatal". Una perspectiva no muy novedosa tanto para la historiografía del Magreb como sobre todo de al-Andalus. Sorprende además alguna afirmación sobre la pervivencia de las "ciudades romanas" o su régimen jurídico hasta la conquista. Como ya se ha trabajado, más allá del locus, se debe profundizar sobre qué queda de las organizaciones supraterritoriales que generan y dan sentido a las ciudades antes de la conquista en cada territorio concreto.

El otro problema teórico lo entendemos en la afirmación de que las ciudades en el s. IX ya tienen una "estética islámica", definida únicamente a partir de sus elementos materiales monumentales como la mezquita, la alcazaba o la muralla. Esta dualidad de espacio litúrgico y defensivo es común a muchas otras sociedades históricas, donde las diferencias quedan muy diluidas o donde debemos huir de explicaciones que definen la sociedad y su conjunto exclusivamente desde el espacio religioso-mezquita. Las cuestiones de definición las encontramos también en el uso de categorías de análisis que en esta obra enfrentan a lo "árabe" y lo "bereber" otorgándoles una materialidad concreta o cierto sentido unitario o axiomático sin una auténtico estudio relacional en caso de que este fuese posible.

Además, en este punto la obra revela una de las ausencias criticadas, pues se establece la particularidad histórica del momento en las ciudades y sus características. Se recurre a una arqueología del poder sin apenas análisis sistemáticos que los relacionen con la arqueología agraria, los espacios domésticos, estudios territoriales y geográficos completos, etc. Esto es aplicable al hecho de los análisis de producciones "de valor añadido" (metal, cerámica vidriada, tejidos, etc.) como indicadores para la autora que materializan de alguna forma un desarrollo "histórico". Después, se percibe cierta carga ideológica en el análisis del mundo rural, donde se habla del paso de un mundo próspero de villas a uno "improvisado y despoblado" de pastores y aldeas, sin definir desde qué criterios se establece estas dualidades, y con una total ausencia de estudios globales que sustenten dichas conclusiones en una investigación prácticamente totalizada en los centros urbanos.

Las últimas reflexiones van sobre el sentido de seguir dividiendo la arqueología frente a la "historia", entendida desde lo escrito: la arqueología difícilmente va a responder a las fuentes textuales o a la inversa. Debemos asumir que deben cambiarse las categorías de análisis, romper con la historia de formalismos conceptuales o recuperar estudios materialistas para el estudio de las sociedades. Esto parte de aceptar que un libro difícilmente pueda recoger de forma completa un espacio territorial como este, demostrando el texto que la formulación territorial es propia de aquel que escribe el libro y donde al final no se establecen diferencias con el resto de las zonas conquistadas. Esta obra también nos lleva a muchas cuestiones. ¿Qué es el norte de África? ¿Hay más historia a parte del Mediterráneo? ¿Qué diferencias materiales significa los árabe y bereber? ¿Qué es lo bereber y árabe y cómo se ha definido? ¿Cuáles son las diferencias de la formación social islámica frente a otras monoteístas y tributarias? Cuestiones que seguirán abiertas por el momento y donde esta obra, esperemos, sea el punto de partida para su repuesta.

José María Moreno Narganes